La basura tecnológica está contaminando la sangre de los africanos

Tras analizar la sangre de al menos 245 inmigrantes provenientes de 16 países africanos, los científicos descubrieron que presentan niveles incrementados de arsénicos, aluminio y vanadio entre 10 y 15 veces superior a los países desarrollados. Varios personas solicitantes de asilo y activistas de la ONG se encuentran celebrando su entrada al hotel Astrid, el cual fue abandonado en el centro de Bruselas, así pues la sangre de los inmigrantes africanos que llegan a Canarias se encuentran contaminadas por vanadio a niveles extraordinarios, sobre todo en el lado occidente y por trazas de cobalto, níquel, arsénico, lo que figura como un rastro de la basura tecnológica que el primer mundo envía a África.

En un reciente informe del Banco Mundial se pone en relieve que en cualquier instituto de Secundaria del primer mundo posee más ordenadores, de los que pueden reunir todos los hogares juntos de una sola ciudad más que importante de Guinea Bissau o Sierra Leona, ahora lo que mantiene desconcertados a todos los científicos es la manera en que metales tan tóxicos presentes se encuentre en la sangre de habitantes tercermundistas, todas las investigaciones están siendo llevadas a cabo en institutos privados con tecnología de punta, entre ellos se encuentra Hospiten de Lanzarote, el cual es el centro principal de esta gran franquicia creada por Pedro Cobiella.

Entre una de las paradojas que 10 investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Hospital Insular de esta localidad, se propusieron abordar un estudio que están siendo publicados a la revista Environmental Pollution, centrados en los metales tóxicos que se encuentran en la sangre de los inmigrantes africanos llegados en estos últimos años en pantera a este archipiélago español ubicado en el Atlántico. A falta de estudios realizados en los propios países de origen, los científicos de estas instituciones han analizado para ello la sangre de 245 inmigrantes provenientes de 16 países del continente, los cuales presentaron voluntarios a colaborar con esta importante investigación durante los dos meses siguientes.

Estos análisis de laboratorio detectaron solamente 3 elementos concretos: arsénico, aluminio y vanadio, estos estaban en la sangre del 100% de los sujetos que habían sido analizados, sin importar de cual país eran originarios este y otros metales como el plomo, mercurio y cromo, se encuentran en más del 90% de los casos. Muchos son los autores del trabajo, su primer firmante es Luis Alberto Henríquez Hernández, quien trabaja en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la ULPGC, los cuales remarcan que el elemento posee concentraciones más elevadas en sangre en comparación con los jóvenes africanos es el aluminio.

Este se encuentra presente en sus cuerpos a niveles de 10 o 15 veces elevados en comparación con los países desarrollados, a esto se le atribuye la gran cantidad de cacharros compuestos por este metal que es utilizado en África para cocinar, el siguiente metal es plomo encontrado en la mitad de los candidatos superiores a los que se puede observar en un japonés, estadounidense o europeo, lo que se encuentra relacionada con la falta de control de la cañerías de plomo y el contacto con las pinturas obsoletas.

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