Perder el foco es posiblemente uno de los mayores riesgos para una ONG

Hablar de perder el foco, podría ser una definición coloquial de cuando algo no se encuentra en sintonía con el ser y el hacer. Al “desenfocarnos” se tiende a ver la realidad un tanto borrosa y confusa, lo que nos lleva a actuar sin alguna determinación y además sin un rumbo definido. La crisis que se ha venido presentando, está encaminando a numerosas ONGs a tener replantearse desde sus raíces, considerando aspectos como: la participación de la ciudadanía en el proyecto, el papel de directivos/as y trabajadores/as, la actitud reivindicativa ante la realidad social, las acciones que se proponen a una ciudadanía empobrecida, las relaciones con las Administraciones Públicas y, sobre todo, su financiación.

En medio de cambios tan profundos en lo que respecta al paradigma, las huellas son profundas a largo plazo, por lo que no retornarán a su lugar de origen, pues gran cantidad de ONGs se encuentran padeciendo graves “dificultades de enfoque”. Posiblemente ya conocemos alguna organización que esté viviendo tal realidad.

Un foco consiste en la misión, esa esencia que le da sentido a una organización, la orienta y le da energía. Viene a ser lo que impulsa el desarrollo de su entidad, haciendo que las personas puedan decidir si se implican a fondo en sus órganos directivos, que sus trabajadores se sientan comprometidos, que la ciudadanía se encuentre dispuesta a aportar su tiempo (voluntariado) y dinero (donación), aportando la credibilidad que se hace necesaria para lograr las reivindicaciones frente a las diversas Administraciones Públicas, de no ser de esta manera, ¿Cuál seria la diferencia entre una ONG y una empresa?

Pérdida del foco: atencional – acción

Se podría decir que se pierde el foco, cuando la organización pasa a centrarse en una economía que lo envuelve todo, cuando sus decisiones se encuentran centradas en conseguir fondos, en crecer en recursos, usando frases como por ejemplo: “esto no es rentable”, girando todo entorno a presupuesto, mas no, en actividades. Lo que diferencia a una empresa y a una ONG, radica en que, para la primera el foco se ubica en sus beneficios, mientras que para la ONG los recursos económicos tan solo son un medio con los que puede alcanzar sus fines sociales. Cuando se habla de recursos económicos se deben relacionar con las actividades, servicios, proyectos, iniciativas que se van a realizar para lograr solventar los problemas de qué colectivo. De otra manera, ¿para qué se quiere tal dinero?

También se puede decir que se ha perdido el foco, cuando los intereses que muestra la directiva, coordinación técnica o trabajadores se mantienen en un primer plano y por encima de lo que son los fines sociales. De este modo, las directivas o asambleas pasan a ser espacios de reivindicación y negociación laboral, donde responsables técnicos o directivos se ocupan de ocultar información, actuando de forma conservadora a fin de no exponer o arriesgar su status y espacio de poder, disminuyendo la democracia espaciando las asambleas, limitando el voto, entre otros aspectos. La organización se sume en un consumo de energía interno, en una lucha de poder que no tiene que ver con los fines sociales.