Propuestas educativas para el voluntariado

Entre las propuestas que vienen de la mano con los sistemas educativos, encontramos el Aprendizaje-servicio que se encarga de combinar diversos procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad conjuntamente en un solo proyecto bien estructurado y articulado, donde los participantes se encuentran inmersos en un proceso de formación donde se implican en las necesidades reales que pueden presentarse en el entorno con el objetivo de mejorarlas. 

El Aprendizaje-servicio se trata entonces, de una metodología orientada a la educación para la ciudadanía, que se encuentra inspirada en las pedagogías activas que resultan compatible con otras estrategias educativas. Estas pueden ser adquiridas desde la educación formal, en las colonias escolares, entre otros. Pero hay que considerar que con ello no se pretende ser la solución de nada, o bien la solución globalizadora a todos los retos educativos actuales. Tampoco se debe obviar que otros métodos entre los que se encuentran los trabajos de campo, los centros de interés, las dinámicas de grupo, el juego libre, las actividades de expresión, el trabajo cooperativo, incluso los proyectos de grupo que están exentos de dimensión comunitaria, también cuentan como recursos educativos absolutamente válidos y complementarios entre sí. 

Es algo complicado en la actualidad apostar por un único método educativo que se conforme como autosuficiente para cubrir todas las situaciones, grupos y etapas evolutivas. De esta manera, la multiplicidad de circunstancias, retos y grupos culturales, tiende a exigir más flexibilidad y modestia como nunca se ha hecho. Obviamente no podemos imaginarnos que exista una oferta educativa que esté basada únicamente en proyectos de Aprendizaje-servicio, pero ciertamente éstos deberían enfocarse en constituir una oportunidad educativa en alguna parte del proceso educativo. 

Por otro lado, este aprendizaje-servicio no es en realidad una absoluta novedad, se trata más bien de una combinación de manera original de dos elementos que ya son conocidos por los sistemas educativos, estos son el aprendizaje que se encuentra basado en la experiencia y adicionalmente el servicio que se le puede brindar a la comunidad. Lo novedoso lo establece el enlace que se hace de ambos elementos, mas no, en cada uno de ellos por separado y que son sobradamente conocidos en el sistema educativo formal y no formal. 

De manera habitual, las organizaciones sociales tienen por costumbre desarrollar distintos programas o propuestas de voluntariado a manera de oferta específica para alcanzar la participación y el compromiso social. Por ejemplo, una asociación ambiental, se encarga de impulsar diferentes campañas enfocadas hacia la conservación de lo que se conoce como patrimonio natural, de estimular la defensa de las zonas amenazadas, realizando acciones de reforestación, considerando propuestas que tengan que ver con la protección de la fauna o flora, entre otros. Con el fin de lograr tal cometido, es frecuente ir en busca de voluntarios que logren comprometerse con el fin de sensibilizar e implicar a la infancia y adolescencia desde las escuelas o los institutos como medida preventiva para hacer frente a la degradación del entorno y también para promover una conciencia crítica. 

Dichas estrategias son aplicadas de manera individual, pero lo que lo que justamente resuelve la metodología de Aprendizaje-servicio, es la fragmentación entre la experiencia práctica del servicio a la comunidad, y la formación en conocimientos, habilidades y actitudes.