¿Puede la fe mantener de pie al migrante bajo sus derechos humanos?

La fe no se trata de sólo hacer una oración del credo, para quienes son migrantes, las esperanzas de creer se convierten en uno de sus únicos recursos con el fin de poder enfrentar social y simbólicamente las todas las problemáticas que pueden surgir debido a sus posibles condiciones de ilegales, como por ejemplo es el caso de quienes deciden entrar a los Estados Unidos por los caminos verdes desde México.

De este modo, la fe no sólo es requerida por quienes se encuentran en el medio católico, sino que también existen diversas estrategias migratorias que han sido propuestas por distintas religiosidades, sobre todo por las que se denominan protestantes
y evangélicas, pies todas estas religiones ofrecen consuelo, protección, símbolos emotivos de acompañamiento, redes solidarias, e incluso narrativas que le permiten al migrante inscribir al sufrimiento en un programa de salvación.

Así como le sucede a los mexicanos, también se conoce de movimientos que se han desarrollado y que son destinados al manejo de la problemática de la migración México-Estados Unidos, el de las casas de migrantes y el de la caravana que emprendieron madres centroamericanas con el objetivo de encontrar a sus hijos que habían desaparecido en México. Esta última se trata de una respuesta a la problemática que padecen quienes son transmigrantes, al paso por México mientras son trasladados a Estados Unidos, que además se agrava por los secuestros.

De acuerdo a la Comisión Nacional de  Derechos Humanos (CNDH), las personas que fueron migrantes en 2009, en tan solo 6 meses fueron víctimas de 9758 secuestros, bajo un promedio de 33 eventos diarios, estimando en 1600 víctimas cada mes. En dicha proyección por año, se muestra que pudieron tratarse de 400 eventos con 18.000 víctimas. Donde cada secuestrado aparte de ser robado, también es extorsionado continuamente a través de la solicitud de un rescate a sus familiares, por lo que se estima monto cercano a los 25.500 dólares.

De esto se trata el gran negocio del crimen organizado que se extiende a lo largo del trayecto de quienes son los transmigrantes, y que según la CNDH se ha constituido como una ganancia de hasta 25 millones de dólares. Pero más allá de disminuir esta problemática, ha ido crecido más, pies en el segundo informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que fue emitido para el año 2011 se pudieron contabilizar alrededor de 11.333 víctimas tan sólo en 211 eventos.

Es conocido que México cuenta con una larga historia como país expulsor de mexicanos que se dirigen hacia los Estados Unidos, la cual se le ha denominado migración masiva luego de la Revolución Mexicana y del programa Bracero, hasta entonces la migración no era vista como problemática, sino como una fuente de oportunidades. Del mismo modo, México no había convertido en un país receptor de migraciones internacionales masivas durante el siglo XX. Quizá por ello y del recrudecimiento del maltrato de los migrantes, la discriminación y últimamente a raíz de los eventos del 11 de septiembre de 2001, la criminali-
zación. Instituciones como las ONG, la Iglesia y diversos grupos de ayuda humanitaria se han prestado para ser interlocutores creíbles, proponiendo soluciones conjuntas, modificaciones del marco legal, y respeto por los derechos del hombre en movimiento.